La acción es culpa y es delito. Es culpa subjetiva porque con la acción se abandona aquella certeza simple de estar identificado con la verdad objetiva de las leyes y costumbres. Por la acción se distingue uno necesariamente de la realidad. Por eso mismo la acción es también delito objetivo porque se atenta, con la acción, contra la ley. Al identificarse con una ley se renuncia a la otra y se la infringe. Esa culpabilidad es necesaria. Ni tan siquiera el niño se libra de ella. Solamente se libraría el que permaneciera inactivo como una piedra. Esta culpabilidad no es algo extrínseco, algo que pudiera o no combinarse con la acción:
"El obrar es él mismo ese desdoblamiento que consiste en ponerse para sí y en poner frente a eso una realidad exterior extraña"
Consiste simplemente en esa oposición que acompaña siempre a la acción. La conciencia humana y su acción separan al hombre de su mundo, lo objetivan, se oponen. Es la oposición necesaria entre subjetividad y objetividad como -culpa- . Esto plantea problemas porque parece convertir en fatal la culpabilidad.

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