Y cuando escribes, escribes desde la sensación del insomnio, del no poder dormir.
No es, sin embargo, el no dormir, sino el desvelamiento mental que te produce no poder conciliar unas horas de sueño. Los fantasmas del pasado reviven los peores momentos en cada movimiento onírico que te dispones a jugar. Situaciones irreales o totalmente posibles se barajan en tu subconsciente cada vez que cierras los ojos para probar a tu suerte bajo las sábanas de cualquier cama.
Es entonces cuando abres los ojos y caes en la angustiosa cuenta de que no es real todo lo que te había estado pasando.
Que preferimos subordinar nuestra locura y dejar que la cordura flote para así evitar pensar en los límites de las cosas. El ser humano no es consciente de que la mente lo abarca todo.
Tu mente lo abarca todo.
Ser filósofo no es sólo tener pensamientos sutiles, ni siquiera fundar una escuela, sino amar la sabiduría y vivir de acuerdo con sus dictados una vida de sencillez, independencia, magnanimidad y confianza. Es resolver ciertos problemas e la vida, no sólo en la teoría, sino en la práctica
Como si pudierais matar al tiempo sin ofender a la eternidad
Nos vemos continua y sinceramente obligados a vivir, reverenciando nuestra vida y negando la posibilidad del cambio. Todo cambio es un milagro digno de contemplarse; pero un milagro es lo que tiene lugar a cada instante.
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