miércoles, 23 de febrero de 2011

Yo soy un destino.

*Cómo se llega a ser lo que se es*.

Sí, aquí tenéis al hombre, podéis mirarlo; pero no olvidéis que bajo su humana figura se esconde un dios... Aquí estoy yo, el primer espíritu del siglo, olvidado y despreciado por todos vosotros; soy un desconocido, a pesar de mi grandeza; incluso camino rápidamente hacia la cruz: hacia la demencia, que pronto me arrastrará a sus tinieblas. Mas a pesar de vuestro olvido y vuestro desprecio, yo soy un destino, soy el heraldo de una nueva época, sobre mí pesa una responsabilidad indecible... Pues yo llevo sobre mis espaldas el destino de la humanidad. Yo me opongo a todos vosotros, soy un osado que se ha atrevido a descubrir la mentira de milenios y vengo a anunciaros una edad trágica: habrá guerras como no las ha habido nunca.


Todos somos un destino. Tú también.


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