Hoy en día hay profesores de filosofía, pero no filósofos. Ser un filósofo no es sólo tener pensamientos sutiles, ni siquiera fundar una escuela, sino amar la sabiduría y vivir de acuerdo con sus dictados una vida de sencillez, independencia, magnanimidad y confianza. Es resolver ciertos problemas de la vida, no sólo en la teoría, sino en la práctica.* Escuchar la cita en boca del que la tradujo es poner la piel de gallina a todo aquél que esté presente que entienda la grandeza de Walden. A Antonio Lastra le debemos unos pocos la tarde de hoy.
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