(Y el resultado de llevar dos días sin dormir y seguir sin tener sueño.
¿Dónde habrá ido? ¿Dónde están las ganas de dormir? ¿Por qué sólo un cansancio infinito?)
¿Dónde habrá ido? ¿Dónde están las ganas de dormir? ¿Por qué sólo un cansancio infinito?)
El empeño que demasiadas veces se pone a complicar las cosas debería estar considerado un Arte. A diferencia de otros, no está perdido, ni muchísimo menos. Son las ganas de no dejarse llevar por los sentimientos y darle la importancia infinita y errónea que no se merece al cerebro, la razón y al pragmatismo.
Son las oportunidades que se pierden en el camino hacia la muerte que configura la vida las que no vuelven a renacer.
Sólo cabe el sentimiento de la apatía, la lástima, la pena, el vacío, la tristeza y quizá el agradecimiento.
Pero sobre todo, se deja espacio al vacío.
Señores, hoy nos hemos quedado sin combustible. Mi piel no volverá a estar en llamas durante mucho tiempo.
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