No voy a hablarte del Dolor. Sé que sabes perfectamente lo que es.Tampoco voy a hacer epopeyas de las heridas que te han hecho los estragos del tiempo.
No estoy aquí para hablar de tu pelo ni tus ojos. Ni tampoco he recorrido todo este camino para explicarte lo dolida que puedo llegar a estar ahora mismo.
En realidad no sé por qué estoy aquí o por qué he decidido explicarte todo esto.
En el fondo no son más que palabras y pueden, o no, quedarse como castillos de arena en el aire, en ninguna parte pero en todas ellas. En realidad son tan volátiles...
Ni siquiera quiero persuadirte, ni quiero convencerte con mi retórica de pobre de lo que merece la pena ser escrito con mayúsculas. Hay cosas que doy por sentado que ya las sabes. Supongo que todo lo que quiero expresar con estas líneas es la sensación que me produce escuchar tu voz. Es la sensación que me produce tocarte. Es la sensación que se me queda en el estómago cada vez que dibujo tu nombre en mi mente, en silencio, a solas, cabizbaja. Tampoco sé muy bien si alguna vez alguien te ha escrito de esta manera, o si alguna vez alguien ha puesto en alza tales cosas como tus lunares o tus pecas, que me recuerdan, todo sea dicho, a cada punto que hay en el cielo en forma de estrella, como si en tu espalda hubieran puesto una constelación y tu piel formara la línea del horizonte del cielo. Tampoco me importa.
El pasado no es más que el pasado aunque nos trate como fantasmas.
Supongo que todo lo que quiero llegar a decirte, simplemente, no puedo expresarlo.
¿Alguna vez te has topado con el significado del vocablo inefable?
Es eso realmente lo que quiero explicarte: lo inefable.
Supongo que me ha sorprendido que el título comenzase con la palabra arquitectura, no se si te conté algo, pero he estado rondándola desde hace tiempo. Pero, ¿que le voy yo a contar a alguien que se ha leído "vigilar y castigar"?
ResponderEliminarAlgo que me gustaría hacer algún día es leer la crítica de la razón pura a la luz de una coacción corporal. Kant insiste en la arquitectónica de la razón, en el plano de la misma. Repite como un histérico que hay que evitar a toda costa dar palos de ciego, no hay que vagar, no hay que ir a tientas. Para ello me parece que levanta una cárcel, esa es la función de su arquitectónica, y la única llave que existe para salir de ahí nos la da él como ya he dicho. Deambular.
¿Quieres construir algo? ¿tienes permiso del ayuntamiento? ¿sabes si el suelo es urbanizable? ¿has pensado bien quienes serán tus vecinos?
Hoy me parece que cada vez que alguien intenta construir algo, "ser constructivo" como tanto les pone a los de ética, lo que levantamos es un cuerpo con pústulas, surcado ya por un torrente de corrupción. La arquitectura hoy, o produce abortos de edificios, o se convierte en algo diferente.
¿Como construir sin suelo? tus queridos castillos en el aire... ¿Como evitar que el poder configure nuestro sueño de piedra y cal?
La verdad, cada vez me gusta más estar en mi piel, al tiempo que por ella dejan de pasar los años. Estoy consiguiendo detener el tiempo, zafarme de él, y para ello he tenido que redefinir la arquitectónica de casi todo en mi vida.
No "hace falta decir ni construir nada" pero tu eres experta en cavar cuevas. No voy a decirte aquello de "que bonita es la luz del día" me estaría metiendo donde no me llaman, lo único quqe puedo hacer es hablar en paralelo contigo, y si algo te sirve, saca de ahí tu retórica, como yo hago contigo.
Un abrazo peque, felices castillos de arena (ojo con ésta, sirve para hacer relojes).